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Hoy día
encontramos que el tema de la meditación no solamente está relacionado
con el desarrollo espiritual sino también con la superación personal. La meditación es una de las
herramientas más antiguas que se conoce para mejorar la salud mental,
emocional y física y para crear un estado de ánimo más positivo. Estos
beneficios son igualmente deseados en cualquier actividad de
mejoramiento o superación personal.
Desde los tiempos de los
Vedas, (el primer grupo religioso que surgió aquí en la tierra) se
practicaba la meditación; estamos hablando de
hace
aproximadamente 10,000
años.
La meditación es bien
aceptada en todas las culturas, religiones y niveles educativos en el
mundo entero. La meditación no sólo forma
parte integrante del Yoga y de otras prácticas religiosas como el
Budismo, sino también es practicada hoy día para reducir el estrés y
la ansiedad.
Sin duda alguna, la
meditación es considerada como una práctica que nos puede ayudar a
despejar nuestras mentes, a relajarnos cuando tenemos estrés,
inclusive a aliviarnos de algunas enfermedades como ha sucedido en
algunos casos.
¿Pero a pesar de todos
estos beneficios, habrá algo mejor que la meditación?
Hace unos días me preguntó
un joven que si yo meditaba. No, le conteste, hago algo muy diferente.
¿Y tú, practicas la meditación? Le pregunté. Si me contestó y comenzó
a explicarme como es que él medita.
La verdad es que si le
preguntamos a 100 personas que practican la meditación que qué es
meditación o como se debe meditar, tendríamos 100 respuestas
ligeramente diferentes.
Pero lo cierto es que
cualquier persona que practica la meditación está tratando de lograr
algo. Está queriendo causar un cambio, ya sea en su
estado de ánimo, en su salud, o en si mismo para lograr un fin
determinado.
Sea cual sea su propósito,
está intentando
lograr un cambio, está tratando de lograr una alteración
en su persona, en sus emociones o en su vida.
Es decir, toda persona que
práctica la meditación,
quiere conseguir un
cambio positivo; quizás busca una iluminación divina o un acercamiento
a la perfección del yo, sin embargo no deja de ser un cambio
lo que se busca.
¿Alguna vez
meditaste?
¿Tenias
algún objetivo en mente?
¿Querías lograr
algo específico?
Posiblemente se te dijo
que primero tendrías que practicar la meditación hasta poder
dominarla, es decir hasta que pudieras estar meditando sin estar
haciendo ninguna otra cosa y seguramente estarías practicando la
“meditación” todos los días motivado por la esperanza de que de pronto
algún día de suerte, “algo maravilloso” iba a suceder y lograrías tu
objetivo. ¿No es así?
Podrían transcurrir
meses, años, toda una vida y motivado por la esperanza de alcanzar tu
objetivo algún día, seguirías practicando la meditación por no conocer
algo mejor.
Sin embargo, gracias a
la meditación sabemos que sí hay algo más a la vida, que sí existe un
plano espiritual, una liberación del espíritu, del alma.
Pero si hubiese algo
mejor que la meditación, ¿Qué tan dispuesto estarías a mirar qué es?
Seamos honestos con
nosotros mismos:
¿Que es lo que
realmente quisieras lograr a través de la
meditación si
es
que estás meditando?
¿Qué cambio
estás tratando de lograr?
Ahora te vuelvo a
preguntar, ¿Si hubiera algo mejor que la meditación, que te ayudara a
alcanzar tus objetivos en minutos, horas o quizás días, que tan
dispuesto estarías a mirar qué es?
Gracias a un nuevo
camino, los objetivos espirituales del hombre pueden ser alcanzados en
relativamente poco tiempo. No hay que esperar meses y mucho menos años
para lograr esos objetivos.
¿Existe algo superior a la meditación?
Sí, sí existe y es
precisamente lo que deseo compartir contigo en mi libro “Boleto Al
Infinito – El Despertar de Gigantes”.
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Al Shatria. Todos los derechos reservados.
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